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Tecnicas de aprendizaje

Lo que se necesita para ser un negociador de rehenes

Gestión de emociones por Janice Friedman

La negociación de rehenes siempre me ha intrigado. El equilibrio emocional y el pensamiento rápido de un negociador para poder conseguir que un criminal se rinda pacíficamente es increíble. El libro, The Art of Doing, entrevistó al famoso negociador de rehenes del FBI Gary Noesner para ver lo que se necesita para ser un negociador de rehenes. Gary Noesner es el ex jefe de la Unidad de Negociación de Crisis del FBI, y ha participado personalmente en más de 300 incidentes de rehenes y secuestros en el extranjero, incluyendo el vuelo 847 de TWA, el vuelo 103 de Pan Am, los Davidianos de Rama de Waco y el alboroto de francotiradores de DC. A lo largo de su larga, exitosa e ilustre carrera, ha acumulado consejos invaluables para aquellos que desean convertirse en negociadores de rehenes. Según el famoso negociador de rehenes, los siguientes atributos de carácter y personalidad son extremadamente importantes para un negociador de rehenes.

1. La capacidad de manejar la emoción

Manejar las emociones es la más importante de las características a poseer para un aspirante a negociador de rehenes. Aprender todas las tácticas de las negociaciones de rehenes se puede enseñar, pero la capacidad de manejar la emoción es extremadamente difícil de dominar, especialmente hasta el punto de que uno puede ser puesto en una situación tan hostil y esperar no retroceder. La parte más importante del manejo de las emociones es tener un “ego observador” altamente desarrollado.

El ego observador es un término acuñado por el psicólogo Louis Ormont. El ego observador es una parte del ego que puede reconocer y regular la emoción que uno siente. Es una conciencia objetiva (pero no reactiva) de las emociones. En estas apuestas y situaciones de alto estrés, se necesita un poderoso ego observador para juzgar objetivamente una situación. La capacidad de observar y darse cuenta de las emociones de uno, en lugar de reaccionar es una cualidad poderosa para tener. Una persona con un ego observador muy desarrollado sabrá cuándo está estresado o asustado, pero no actuará sobre o fuera de esa emoción.

2. La capacidad de recopilar información y tomar decisiones (duras), rápidamente

Con las negociaciones de rehenes, es importante actuar rápidamente y ser decisivo. No hay tiempo para extraer árboles de decisión intrincados y hacer un análisis de costo-beneficio largo. Más bien, es necesario tomar decisiones sobre el terreno después de recopilar información para asegurar a los rehenes y desarmar al sospechoso. Como tal, la capacidad de recopilar rápidamente información para luego decidir rápidamente qué hacer es de suma importancia. Además, un negociador de rehenes tiene que tener total confianza en su decisión, incluso si no va de acuerdo con el plan, porque no hay tiempo para dudar.

La capacidad de tomar una decisión a veces puede significar decidir que las negociaciones han terminado. Aunque los negociadores de rehenes tienen personalidades empáticas, un buen negociador de rehenes tiene que estar dispuesto a decidir cuándo es el momento de cerrar las negociaciones e entrar con fuerza.

3. Una personalidad de confianza

La capacidad de abrir un diálogo con el secuestrador se basa en la fiabilidad de uno, o al menos observado confiable. Los tomadores de rehenes esperan un peligroso enfrentamiento con la policía durante un enfrentamiento, pero el único propósito del negociador es desescalar la situación. Con el fin de ganar confianza para desescalar la situación, el negociador de rehenes debe ser alguien con quien el secuestrador pueda hablar. El negociador debe ser capaz de escuchar sin juicio y ser un tanto empático con el secuestrador.

4. La capacidad de negociar bajo presión

Este puede ser un poco obvio ya que el título de trabajo tiene explícitamente la palabra “negociar” en él. Pero una de las reglas de oro de la negociación de rehenes es no renunciar a algo por nada. Un negociador de rehenes tiene que ser capaz de al menos dar algo al secuestrador, pero al mismo tiempo, ser capaz de obtener algo de igual o mayor valor, que en última instancia conduciría al final de un enfrentamiento. Esto suele implicar recuperar a un rehén. Cuando un secuestrador está enojado y en un estado de caos psicológico, recuperar cualquier cosa, incluso el gesto más pequeño de buena voluntad, es extremadamente difícil.

5. Evaluar adecuadamente los riesgos

Puede que no sea exacto decir que los secuestradores son adversos para el riesgo. Sí corren riesgos, porque a veces los riesgos son necesarios para salvar vidas. Pero los riesgos que corren están extremadamente calculados. La capacidad de tomar riesgos, en el lugar correcto y en el momento adecuado, es importante para ser un buen negociador de rehenes.

6. Saber cómo trabajar juntos

Conseguir rehenes a la seguridad es un esfuerzo de equipo y requiere coordinación con otros equipos de aplicación de la ley. Esto incluye la participación del equipo SWAT en el proceso de negociación. Los equipos SWAT están entrenados para sacar a los malos y tomar medidas rápidas. Los negociadores de rehenes, por otro lado, tienen la tarea de sacar a todos con vida y ser deliberados en sus acciones. Así que cuando estas dos fuerzas opuestas están involucradas en la misma situación, las cabezas pueden atoniar y todos pueden no estar en la misma página. Es por eso que es importante coordinar e involucrar a todos en el proceso de negociación de rehenes, y asegurarse de que todos estén en la misma página.

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Como probablemente se puede suponer de las cualidades anteriores, la inteligencia emocional e interpersonal son las cualidades más importantes para convertirse en un negociador de rehenes exitoso. Por supuesto, también es importante ser “inteligente” en el sentido convencional, pero saber cómo lidiar con sus propias emociones y las emociones de los demás es primordial para el éxito en las negociaciones de rehenes. Así que si quieres convertirte en un negociador de rehenes en el futuro, trabaja en dominar tus emociones y las emociones de los demás.

Janice Friedman